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Jesús Canito - una vida dedicada a la nieve

Miércoles 18 Febrero 2015

Disfrutamos la oportunidad de intercambiar impresiones con una persona que forma parte de la historia del esquí en España, Jesús Canito.

Jesús CanitoEste intrépido Madri-leño, nacido en Cercedilla en 1949, estudió ingeniería industrial eléctrica en Madrid pero el entorno de la nieve interrumpió sus estudios en maestría industrial, que no llegó a finalizar. Para poder afrontar el duro periodo de posguerra, Canito se vio forzado a comenzar a trabajar temprana edad, dejando a un lado los estudios. La década de los 40 fueron años de pobreza, entre otros, por los destrozos de la guerra y el aislamiento internacional de España, que pese a las cartillas de racionamiento, gran parte de la población pasara penurias y la familia de Canito, no fue una excepción.

El padre de Canito, encontró en el Bar Dos Castillas de Puerto Navacerrada una forma de conseguir ingresos extras para la familia. Canito, aprovechaba para subir a las montañas a trabajar con su padre, maravillado por esas cumbres nevadas que presiden la sierra madrileña. No dudó en trabajar de camarero con 13 años para poder disfrutar de tan privilegiado lugar, ganando 15 pesetas al día (0,10 €). En el colegio de Cercedilla, conoció a una persona que marcaría definitivamente su futuro, su amigo Francisco Fernández Ochoa. El apodado “Paquito” resultó ser un grandioso profesor, dado que fue el máximo exponente del esquí alpino en España al conseguir en los Juegos Olímpicos de Sapporo de 1972 un oro en el eslalon especial. “Se divertía esquiando, le apasionaba deslizarse por la nieve y jugar con el relieve, sabía transmitir su pasión por el esquí a todo el mundo. Era una maravilla como persona y como esquiador” nos relata Canito haciendo referencia a su querido amigo.

Era sólo el principio de una magnífica relación entre Canito y el mundo de la nieve. Comenzó la formación de auxiliar en esquí alpino en 1974 y en 1976 se diplomó en la aragonesa estación de Candanchú. Posteriormente, cursó con éxito los 3 niveles de entrenador en el INEF de Madrid que corresponden actualmente a los títulos de técnico deportivo. Canito fue monitor de esquí, durante la década de los años 70, en Puerto de Navacerrada y formó parte del histórico Club Siete Picos. Tres raudos años de trabajo en Baqueira Beret, le permitieron ampliar aun más sus conocimientos y seguir conociendo a profesionales de la nieve. Un día, el entrenador oficial del equipo nacional español tuvo un accidente y la RFEF llamó a Canito para ofrecerle ser el ayudante de los entrenadores franceses que entrenaban al equipo nacional. Aceptó con orgullo la promoción profesional, estrenándose en la mítica estación francesa de Val Thorens con un equipo español. Durante su estancia en Alpes, mantuvo una reunión con el Director técnico de la federación, este le mostró la normativa FIS, el calendario de competiciones, le puso a disposición una furgoneta, un mapa de Austria, un grupo de 6 corredores y el joven Canito, comenzó sus andanzas por el mundo de la competición internacional.

Después de 9 años trabajando con los equipos nacionales, en 1983 la mala fortuna se hizo presente en Tignes, donde un corredor de descenso salió de pista durante un entrenamiento rompiendo su pierna derecha, forzando un antes y un después en su vida profesional. Las casualidades de la vida, hicieron que Canito conociera a Luis Sánchez en las sesiones de rehabilitación, también esquiador olímpico y Director de Sierra Nevada en ese momento. Entró a trabajar en el mes de Octubre de 1985 como jefe de pistas en Sierra Nevada y se encontró una estación con un modelo de gestión que hacía falta renovar. Después de tantos años compitiendo en las estaciones más emblemáticas de Francia, Austria y Argentina con los equipos nacionales, se encontró con una estación con un potencial increíble pero con flujos de trabajo obsoletos. Un nuevo reto para una persona llena de pasión por el oro blanco.

La sorpresa fue enor-me cuando el primer día de trabajo, se dio cuenta que los empleados subían a las pistas a la misma hora que se abrían las puertas a los clientes, las máquinas comenzaban a trabajar cuando los esquiadores hacían sus primeras bajadas, no se conocía la innivación artificial… La estación dio un giro de 180 grados, gracias a que el gerente de la estación de Sierra Nevada, Gerónimo Páez, fue implementando múltiples cambios propuestos por Luis Sanchez, Canito y otros directores de departamento.

Canito tuvo la fortuna de entrar en Sierra Nevada en un momento álgido de la estación, en el momento oportuno. Se respiraba progreso y desarrollo por todos sus poros en la década de los 90. La gran obra de Sierra Nevada fue un reto para todo el equipo técnico de la estación, cambiando remontes mecánicos, renovando su disposición en el dominio esquiable, movimientos de tierras, cambios en pistas y nuevos trazados con el objetivo a priori inalcanzable, de organizar algunos campeonatos mundiales de esquí alpino. En 1989 Canito acudió a Cálgary, donde aprendió con la FIS en los Juegos Olímpicos todas las especificidades precisas para poder organizar carreras de esta envergadura con total seguridad y garantía de éxito, en la estación más al sur de Europa.

La preinstalación del sistema mediante obra civil y viajes a Estados Unidos para encontrar proveedores y aprender como minimizar gastos, fueron algunas de las estrategias que hicieron posible posicionar a Sierra Nevada como una de las primeras estaciones en tener nieve artificial en España. Una obra faraónica, asistida por una línea de alta tensión exclusiva para los tres compresores de aire alemanes, atlas copco con cañones pesados, que precisaban regular manualmente el agua y el aire, así como el cierre y apertura manual que tantos quebraderos de cabeza han dado a los responsables de innivación años atrás. “Nada tiene que ver con el sistema actual” sonríe mientras cita con orgullo, “Actualmente disponemos de más de 35 Km asegurados por nieve de la mejor calidad mediante un sistema de baja presión, completamente autómata, programable y con un arco de trabajo muy amplio que facilita mucho las cosas”.

Jesús CanitoEn 1990 se organizó una final de la copa de Europa que dejó buenas sensaciones a la FIS. La preparación de carreras relevantes continuaba en las agendas de Sierra Nevada – “había que demostrar a los Austriacos que sabíamos hacer las cosas muy bien” – citaba Canito, acordándose de múltiples detalles de la época. En 1993 la granadina estación, invirtió amplios pero insuficientes recursos para preparar un descenso de copa del mundo de hombres, encontrando múltiples dificultades a nivel de organización, recursos humanos con formación necesaria, logística, etc... Nunca más volvió a pasar ya que Canito, junto con el Director de la estación Eduardo, asistieron a una productiva formación en Courchevel. “Allí nos enseñaron como manufacturar la nieve” reconocía mientras nos explicaba como implementaron esa formación en la estructura de la estación, para llegar a organizar pruebas de primer orden internacional, posicionando en el futuro a Sierra Nevada como un verdadero referente en territorio nacional español.
En 1995 preparamos todo hasta el mínimo detalle, pero no hubo nieve suficiente para realizar los campeonatos del mundo. Fue un momento de gran tristeza la cancelación de los campeonatos, pero nos sirvió para preparar todo aún mejor, hasta el más mínimo detalle para que en el 96 todo fuera un éxito”. Se ejecutaron todas las inversiones necesarias así como la preparación de las pistas con nieve artificial con sistema de alta presión con más de 50 cm en todo el recorrido. El gran error que se cometió fue preparar una sola pista de entrenamiento para todos los equipos « nos confiesa mientras se le ilumina la cara y continúa. » Después de las conversaciones con la FIS, se nos concedió retrasar la competición al año siguiente. Esto fue ideal, ya que el trabajo se hizo “dos veces”, la experiencia de la primera ocasión sirvió para mejorar todos los procesos de trabajo y conseguir una organización excelente de los campeonatos del mundo en 1996. « Lo más bonito ha sido crecer personal y profesionalmente al lado de una estación como Sierra Nevada. Formar parte de la organización del campeonato del mundo, fue una experiencia inolvidable ».

Preguntamos a nuestro interlocutor, sobre una anécdota graciosa que destaque en su proyección profesional y sin dudar sonríe y nos relata « Estaba esquiando con el Rey Don Juan Carlos, Miguel Arias y alguien más. Vimos caer bruscamente a una chica delante nuestro. Miguel, experimentado esquiador, acudió a proporcionar auxilio a la joven y observó que no se había hecho daño pero parecía asustada por el impacto con la nieve. Unos metros más abajo, su majestad intentó quitar hierro al asunto y preguntó a la chica “Si quieres, ¡te podemos bajar a la sillita la reina!” a lo que la joven, aun nerviosa por la caída, crítico con un serio improperio sin ser consciente de a quién estaba hablando. Al darse cuenta, pidió perdón hasta la saciedad y todo quedó en un momento simpático a recordar por todos los presentes.»

Deseando mucha suerte a Canito en sus nuevas aventuras y proyectos, nos despedimos con la sensación de haber entablado conversación con una de las leyendas de Sierra Nevada y de la historia del esquí español. Muchas gracias Canito, ojalá que en el futuro, haya muchos profesionales que sigan tu huella.

Por Rafael Díaz Muñoz
Fotos: © DR

 

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