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Bolivia: Esquí - Chacaltaya: la estación de todos los récords

Lunes 15 Septiembre 2014

Cerro Chacaltaya o simplemente Chacaltaya. Este lugar es conocido en todo el mundo, no por su triste actualidad, sino porque es un lugar de ensueño. ¿Quién no soñó alguna vez con ir a esquiar allí?

Chacaltaya: la estación de todos  los récordsYa que sí, Bolivia poseía la pista y el centro de esquí más altos del mundo.  Pero comprendieron bien, utilizamos el pasado para mencionar este dominio esquiable, el único en Bolivia. El Cerro Chacaltaya, 5.395 metros, albergaba en un pasado no tan lejano un glaciar del mismo nombre sobre el cual se había instalado una pista de esquí y un remonte mecánico.

La estación de esquí más alta, la pista de esquí más alta del mundo, pero también el restaurante más alto del mundo. Este último perduró después de la fundición del glaciar y de la desaparición de la estación y del esquí en Bolivia. Sin embargo, aún es posible ver a sus dos guardianes. Adolfo y Samuel Mendoza viven en Chacaltaya desde hace cerca de treinta y cinco años. Antes aficionados del esquí y andinistas, hoy son guardianes de una estación de esquí sin nieve en la cual los turistas son tan escasos como el oxígeno.
Sólo queda el chalet Club Andino Boliviano fundado por Raul Posnanski en 1939. Los dos hermanos vivían para el esquí, pero desde el 2005 el esquí ya no se practica en Chacaltaya, la estación más alta del mundo. ¿La razón? El glaciar desapareció debido al calentamiento climático. Los expertos le daban quince años de vida, desapareció en diez. Su superficie disminuyó de temporada en temporada, a la más mínima expresión: 0,22 km2 en 1940, 0,14 km2 en 1982, 0,008 km2 en 1996 y 0,01 km2 en 2005.

Venían esquiadores de todo el mundo para tener la oportunidad, el honor de esquiar en la estación más alta del mundo. Pero esta oportunidad había que merecerla, ya que no se ofrece esquiar a 5.300 metros de altitud a todo el mundo, hipoxia obliga. Para llevar a los clientes a la cumbre, los fundadores de la estación inventaron en 1943 el primer “funicular” de Sudamérica. ¿El funcionamiento? Una persona se sentaba al volante de un camión militar, siempre estacionado y mantenido en Chacaltaya como una reliquia de un tiempo fasto, y oprimía el acelerador. El motor Ford arrastraba entonces un cable que se deslizaba sobre un sistema de poleas y ponía en marcha el remonte mecánico. Era necesario entonces dosificar la aceleración diestramente, con el pie, para que los clientes pudiesen subir la pendiente del glaciar.

 

El final de una época.

Uno de los últimos en esquiar en Chacaltaya fue Dirk Hoffman, un profesor universitario de La Paz, en 2009 sobre menos de 20 m2 de hielo… todo un símbolo.
Los dos hermanos que viven aún en Chacaltaya son los primeros testigos del calentamiento climático que costó la vida al glaciar y al esquí en Bolivia. Según Samuel Mendoza: “hace diez años, ponías un recipiente con agua en la pieza y se congelaba durante el día. Ahora, apenas baja a -5 °C afuera, en pleno invierno”. En la actualidad, sólo una agencia de La Paz sigue transportando turistas al refugio. Chacaltaya dio vuelta la página a esos felices y gloriosos años, ya que la roca desnuda se vende menos que las pistas blancas y nevadas del pasado.

Bernard Francou, glaciólogo de Grenoble que recorre Sudamérica desde hace más de veinte años conoce bien el glaciar de Chacaltaya: “este glaciar es vigilado desde 1991. Su espesor rozaba aún los 15 metros en 1997. Desapareció mucho antes de lo previsto, pero era inevitable. Desde 1976, estamos en un período de déficit. Los glaciares ya no están en equilibrio con el clima y retroceden para adaptarse. Nuestro planeta ganó 1 °C en medio siglo, es enorme en términos científicos. Los glaciares tropicales son los centinelas del cambio climático”.

Fotos © A. Bonnot, DR

 

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